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La deliberación desde el Miraísmo |
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La deliberación es uno de los valores del Miraísmo que determina el proceso idóneo para la toma de decisiones, no sólo desde los espacios políticos sino desde espacios sociales, comunitarios y familiares.
El objetivo de la deliberación es tomar las decisiones de manera conjunta, sopesando todas las opiniones, los argumentos, las condiciones existentes dentro de un conflicto específico, para llegar a un consenso racional y a acciones concretas que busquen la dignidad humana y la calidad de vida de todos los involucrados.
Para el Miraísmo, la deliberación es el valor instrumental principal, ya que por medio de este proceso se propicia la aplicación de los demás valores como la dignidad humana, la amistad, la justicia y la integridad en la toma de decisiones.
Dado que la deliberación es un proceso en el que las personas deben poner sobre la mesa sus puntos de vista para la construcción de una decisión de beneficio general, desde el Miraísmo la deliberación debe sustentarse en el respeto, la comunicación, la argumentación, la colaboración y responsabilidad.
El respeto es un componente ineludible de la deliberación, ya que se requiere de tolerancia incluyente de los distintos actores, considerar sus opiniones y buscar la manera de enseñar a las personas de una manera gentil y amable que lo más importante es el interés general y no el particular.
La deliberación no es un proceso en el que gana la propuesta mejor argumentada sino la que esté acorde a las necesidades de las personas y que busquen la dignidad humana y la mejora de la calidad de vida de todos los miembros de la comunidad.
La deliberación se fundamenta en la comunicación, que no sólo es transmitir información sino igualmente saber escuchar a las personas, entendiendo que cada una de sus opiniones y explicaciones se encuentran acompañadas de grandes experiencias, conocimiento y vivencias que sólo son adquiridas a través del tiempo y tras hechos colectivos e históricos, convirtiéndose en grandes herramientas que pueden ayudar a construir la solución idónea para toda la comunidad.
Complementario a ésta comunicación, la deliberación implica el intercambio de argumentos sólidos ya sea que provengan del conocimiento de la comunidad o de conocimiento científico estructurado y sistematizado; los argumentos deben a asegurar la coherencia, la lógica, la objetividad de lo que hablamos y proponemos para dar solución a los conflictos sociales que se encuentran en la realidad.
A la hora de argumentar es necesaria la documentación (es decir buscar, informarse, examinar, razonar e investigar), la reflexión y el análisis. Es así como la argumentación se convierte en la herramienta clave a la hora de deliberar, ya que se emplea para probar o demostrar una posición y reducir la incertidumbre sobre la oportunidad o no de una decisión.
En este sentido, la deliberación también implica colaboración para que después de que todas las propuestas sean analizadas, sopesadas, ponderadas, reflexionadas se pueda tomar lo mejor de cada una de ellas y llegar a la construcción de la solución práctica más idónea.
Para el Miraísmo, la deliberación debe ser sinónimo de acción; este valor no está completo si no hay responsabilidad con el mejoramiento progresivo del presente y futuro de las comunidades.
Este valor y proceso, no funciona sin la amistad y la justicia, es necesario escuchar y ser escuchado, ser solidarios y cercano a los demás, para construir la mejor idea, la más completa y significativa y equitativa para todos sin excluir o dañar la calidad de vida o dignidad de alguno.
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