El
Miraísmo entiende que cada sociedad es diferente y que no existe un mismo
camino recorrido y por recorrer, reconoce igualmente la existencia de múltiples
subjetividades e intersubjetividades en cuanto a la historia, condiciones
materiales y sociales de vida; es por esto que propone unas herramientas
conceptuales básicadesde las cuales se
puedan construir diferentes propuestas para el desarrollo y progreso
autodeterminado de cada sociedad.
Poder Comunitario:
Es
la capacidad que tiene la comunidad como colectivo para transformar la realidad
a través de la deliberación, propendiendo por el bien común y los intereses
generales, enmarcada en la solidaridad, confianza, comunicación y
corresponsabilidad social.
El
poder comunitario es el espacio para
el ejercicio de una ciudadanía activa y solidaria dentro de las esferas de
participación y democracia para que por medio de la generación de opiniones
colectivas y dinámicas de organización social, se puedan reivindicar y
construir propuestas, tomar decisiones e integrar
realidades diversas.
Es
labor del Miraísmo activar el poder comunitario para facilitar el acercamiento
de la política a los centros de poder
locales que son los más próximos y tangibles a las personas, además de
hacer más visibles a las comunidades y rescatar el sentido renovado de
ciudadanía frente a la diversidad étnica, económica y social.
El
poder comunitario considera la comunidad más que una agregación voluntaria de
persona, como la adhesión identitaria que descubren, un elemento constitutivo
de sí mismos, identidad que comienza en el territorio local, pero que continua
en las demás esferas poblacionales o de interés.
El
Miraísmo cree que el poder esta en la comunidad, en la posibilidad que tiene de
organizarse y la potencialidad de su unión. Es por esto que el Miraísmo
fundamenta sus acciones sociales en la Gestión comunitaria; búsqueda de
soluciones de los problemas más cercanos a través de la autogestión o de
terceros y a través de la cooperación social.
La Cooperación social es el trabajo entre ciudadanos libres e iguales,
actuando en comunidad, en el marco de comportamientos tolerantes e
instituciones justas e imparciales. Para el Miraísmo la cooperación social es
la maximización del respecto por el otro como ser humano y a la vez, es el
espacio de aprovechamiento del saber social o comunitario para el aprendizaje y
reproducción social.
Para
el Miraísmo, la cooperación social se complementa con la formación de
ciudadanos virtuosos y proactivos, que constantemente estén buscando el
bienestar de todos a través de la asociatividad
y el compromiso.
Esta
formación ciudadana comienza en la familia, es labor de la escuela y del Estado
y busca el empoderamiento de los derechos y deberes para garantizar la paz, la Dignidad Humana, la confianza mutua y en definitiva, el progreso social.
El
medio más oportuno para la materialización de la cooperación social es el
trabajo en red, porque permite la
activación de relaciones de diálogo en un mismo lenguaje para el intercambio de
visiones, recursos y oportunidades; y además es una vía ordenada de acción
conjunta para la satisfacción de necesidades, la asignación de derechos y
responsabilidades, para la eficiencia en la comunicación, control de la
acciones y contingencias, mediante la existencia de una estructura y procesos
flexibles.
Dentro
los fundamentos sociales del Miraísmo, se resalta el concepto de Familia como
el punto de inicio de las sociedades que
por naturaleza han sido constituidas por el ser humano; es desde esta
estructura que comienza la formación de seres fundados en principios y valores
que conducen a la renovación y perfeccionamiento de las personas y de los
colectivos que constituyen.
Es por eso que el concepto
de familia es el espacio básico donde emergen, desde sentimientos afectivos y
de solidaridad, las relaciones sociales
virtuosas desde las cuales se estructura el Miraísmo.
La familia nuclear para el
Miraísmo esta compuesta inicialmente por un hombre y una mujer y los hijos
resultantes de la unión entre ellos. Esta familia nuclear y a su vez la
extensa, constituida por el resto de personas consideradas como tales, son
protagonistas en la construcción de entornos para la formación de cada quien,
que desde que nacen tienen la posibilidad de construir su concepción como ser
humano y su labor en la sociedad.
Es por esto que la familia
tiene el deber de participar activamente en la construcción y promoción del
Humanismo Integral y Aplicado a través del ejercicio principalmente de la
igualdad y respeto reciproco entre sus integrantes.